sábado, 18 de agosto de 2012

Capitulo 1.


Todo comenzó una noche fría de invierno. Caminaba por un callejón oscuro, no veía con claridad dado que las luces del callejón estaban fundidas, no sabía cuando tenían pensado cambiarlas, por la noche ese lugar daba miedo. Tenía el presentimiento de que alguien me seguía, de que me observaban. Yo caminaba más deprisa, oía a alguien respirar y no podía ver nada, cada vez aceleraba más el paso, un hombre bastante extraño apareció delante. Paré bruscamente y retrocedí tres pasos antes de darme la vuelta y salir corriendo, pero no pude. El hombre me agarró y me empezó a gritar.
-¡Suéltame!
-Dame lo que lleves encima.
-¡Que no tengo nada!
-¿A no?
No tenía escapatoria, no sabía hacia dónde ir, el hombre me agarraba con tanta fuerza que no podía soltarme, cada vez hacia más frío y lamentaba haber salido aquella noche. Cerré los ojos muy fuerte y deseé con todas mis fuerzas que cuando abriera los ojos aquel hombre desapareciera. Levantó el puño con la intención de darme pero alguien le agarró a él.
-Déjala ya
-¿Qué crees que haces?
Miraba como empezaron a discutir y entonces él que minutos antes me había ayudado le dio un empujón al hombre. Se acerco a mí y me ayudo a levantarme.
-Ven anda
Caminaba tímida detrás de él, no sabía por qué le hacía caso, pero prefería estar con él antes que quedar en aquel callejón. Le miraba para ver si le reconocía pero no me sonaba de nada. Era joven, el pelo castaño claro y unos ojos marrones con una veta verdosa. Tras unos minutos caminando se paró en una plaza al lado de una moto.
-¿Te llevo a casa? ¿O eres capaz de ir caminando sin meterte en ningún lio?
-Oye que mi culpa no fue, ese callejón me llevaba a mi casa, paso por ahí todos los días.
-Vale, vale. Solo preguntaba-Sonrió y cogió un casco dispuesto a ponérselo- ¿Dónde vives? - Preguntó después de un largo silencio
-En mi casa.
-Vale... Ahora enserio ¿Por qué calle?
-Abolla, unas calles más allá del callejón.
-Vale, sube-Me dio otro casco y lo miré como si me diera algo que nunca había visto jamás, la verdad no le conocía de nada. Él pareció leerme el pensamiento-Si prefieres ir andando vete, no te obligo a subir.
Mire el reloj y ya eran las doce, si iba andando llegaría aún más tarde y tendría que aguantar el enfado de mis padres. Además, si me había ayudado antes supongo que podría confiar en el una vez más. Me puse el casco y subí detrás de él agarrándome como podía. Arrancó la moto y en unos minutos ya estábamos enfrente de mi casa.
-Bueno, gracias…
-Pablo, y de nada-sonrió.
Me iba a dar la vuelta pero le miré una vez más.
-No vives por aquí, ¿verdad?
-No, solo estoy pasando unos días en casa de mis tíos, en unas semanas me vuelvo a Inglaterra.
-¿Eres de Inglaterra?
-Vivo en Inglaterra, ser sí que soy de aquí.
-Que guay… Bueno, gracias otra vez, será mejor que entre ya.
-Espera, tú no me has dicho cómo te llamas.
-Alejandra.
-Pues encantado, y que sepas que me debes una-hizo un gesto burlón con la cara-te salve la vida.
Negué con la cabeza y entré en casa dispuesta a intentar calmar de algún modo a mis padres explicándoles lo que me pasó y así librarme de la bronca por llegar tarde.

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