Me despierto en otro caluroso día de lo que queda de verano y miro el móvil. Rutina, es despertarme y mirarlo. Esta vez me avisa de que tengo un mensaje de un número desconocido. Lo leo.
“¿Quién será la más guapa del mundo? Jaja Buenos días fea”
¿Cuándo os pasan cosas así no sentís que la vida es maravillosa? ¿Cuándo os levantáis y tenéis n mensaje de una persona increíble no te sale una sonrisa tonta que no puedes quitar? Pues ahí estaba yo, con el móvil en la mano, leyendo el mensaje de una persona increíble, diciéndome a mi misma que no siguiera así que me iba a enamorar hasta las trancas y después yo me quedaría aquí y él se iría lejos, demasiado lejos. Era increíble como en cuestión de segundos me había cambiado la cara solo de pensar que él se iba a ir. Mire el móvil y me decidí a contestarle. Me quite una foto con una cara graciosa y se la mande añadiéndole:
“Ahí tienes a la más guapa del mundo. Buenos días a ti también, feo”
Me metí en la ducha para despejarme de mis propios pensamientos. Sentía como corría el agua por mi cuerpo mientras me dejaba quieta debajo del grifo, podría quedarme ahí toda una vida, pero está claro que las cosas buenas no duran para siempre. También se dice eso de “Cuando lo bueno acaba es porque va a venir algo aún mejor” y yo me preguntaba, si eso era verdad, ¿Que vendría después de Pablo? ¿Alguien mejor? Lo dudo.
Salgo de la ducha y me visto poniéndome unos shorts, una camiseta bastante sencilla y unas sandalias. Me miro el pelo y pienso que hoy hace demasiado calor como para dejarlo suelto y decido hacerme un moño. Ya lista bajo para comer mientras escucho a mis padres regañándome por haberme despertado tan tarde y que no se qué. Es verano, ¿Qué esperaban? Pero aún así, les digo que intentaré despertarme antes y termino de comer.
Me siento en el sofá, miro una película de esas que echan los sábados por la tarde en la televisión y escucho a mis padres avisándome de que se van dar un paseo.
Din, don.
Me sobresalto y voy lentamente a abrir la puerta. ¿Quién puede ser? Igual mis padres se han olvidado algo. Termino abriendo, una felicidad inunda todo mi ser, una enorme sonrisa ocupa mi cara y me tiró prácticamente encima de él abrazándole.
-¡Dani! Pero, ¿Cuándo has venido? ¿Cómo no me avisaste? Qué bien que estés aquí en serio. Tienes que enseñarme fotos, y tengo que contarte cosas, te eche de menos-cada vez le abrazo más fuerte como pidiéndole que no se vuelva a ir y él se ríe mientras me devuelve el abrazo.
-Tranquila, respira-ríe-No te avise de que venía hoy para darte una sorpresa.
-Pasa anda.
Entramos en casa y nos sentamos ambos en el sofá. Él cuenta todo lo que le pasó en sus vacaciones, mientras de vez en cuando me dice lo mucho que me echo de menos y yo le miraba sonriente diciéndole que menos mal que había vuelto.
-Ahora me dices que te pasó.
-Es una larga historia.
-Tengo tiempo, sabes que para ti siempre estoy.
Le miro sonriente y le vuelvo a dar un abrazo.
-He conocido a alguien Dani.
Dani sonríe ansioso por saber de quién se trata y le empiezo a contar todo sobre Pablo. Pero me mira no muy convencido cuando sabe que se marchará.
-Ale, sabes que quiero lo mejor para ti, ¿verdad?
-Sí.
-¿Y no crees que es arriesgado que te enamores de él? Se acabará marchando…
-Ya lo sé, eso es lo malo Dani… no se qué hacer. Pero es que ahora no me puedo alejar de él sin más.
-Bueno-suspira y mira a la nada como pensando que decir y luego me mira de nuevo- Pase lo que pase yo estaré aquí cuando me necesites, ¿lo sabes no?
-¿Y tú sabes que eres el mejor?
-Algo me habías dicho.
Ambos reímos y me tiró encima de él arrepintiéndome cuando este me tira del sofá. Y así me paso la tarde, con mi mejor amigo de la infancia, haciendo el tonto como cuando teníamos ocho años.
(…)
-Venga Alejandra, acaba ya que tenemos que marchar.
-¡Voy!
Me miro por última vez al espejo, la trenza está bien hecha, el vestido esta perfecto, me puse pendientes, collar, pulseras… todo bien. Sonrío y bajo corriendo las escaleras para llegar junto mis padres que esperan ya en la puerta.
-Ni que nos fuéramos de boda.
-No es para tanto-digo algo avergonzada.
Cierran la puerta y nos vamos andando a casa de los García aprovechando que no queda muy lejos. Llegamos y tras abrirnos la puerta nos sentamos todos a cenar. Mis padres hablaban con ellos de diversos temas mientras Pablo y yo solo hablábamos si nos preguntaban algo. De vez en cuando le miraba y él me dedicaba una de sus preciosas sonrisas.
-Bueno, traeré el postre.
La señora García se levanta y mi madre detrás ofreciéndole su ayuda. Siento mi móvil avisándome de un mensaje y lo miro.
“Estás muy guapa”
Miro para Pablo riendo algo roja y le contesto.
“Lo soy siempre, no creas que me puse así por ti”
El me mira riendo y yo le saco la lengua disimuladamente. El niega con la cabeza y me vuelve a contestar.
“Debo admitir que tienes razón. Aún así no te lo creas mucho”
“Descuida”
Guardo el móvil y mi madre se sienta acompañada de Melisa.
(…)
Veo como mis padres están con los García en el sofá riendo y bebiendo. Pablo se acerca a mí y me dice “Vamos afuera” muy bajito, pero lo suficiente para poder oírlo. Nos levantamos y vamos al jardín donde nos sentamos en unas hamacas. Estamos en silencio hasta que Pablo me mira fijamente y empieza a hablar.
-Dentro de poco me iré.
-Lo sé.
-¿Qué harás sin mi?-Dice con una sonrisa algo fingida.
-Supongo que lo mismo que hacía antes de conocerte.
¿Una respuesta algo borde? Lo sé. ¿Pero es que qué iba a contestar? Hiciese lo que hiciese él se iría y yo me quedaría aquí.
-Te voy echar de menos-dijo mirando para el suelo y quitando todo rastro de sonrisa en su cara.
-Yo también-algo esperanzador se encendió en su cara de repente-De hecho-hice una pausa para tragar saliva y pensarme bien si haría bien en decirlo-No sé que voy a hacer ahora sin ti.
Sentí como un par de lágrimas luchaban por salir de mis ojos haciendo una carrera, pero las evite. Él se sentó en la misma hamaca que yo quedando cerca de mí y me rodeo con sus brazos haciéndome sentir protegida. Entonces me miro a los ojos, se iba acercando lentamente pero yo giré la cara mirando para cualquier punto que no fuese el.
-No-dije arrepintiéndome de a ver evitado aquel beso.