miércoles, 29 de agosto de 2012

Capitulo 4.


Me despierto en otro caluroso día de lo que queda de verano y miro el móvil. Rutina, es despertarme y mirarlo. Esta vez me avisa de que tengo un mensaje de un número desconocido. Lo leo.
“¿Quién será la más guapa del mundo? Jaja Buenos días fea”
¿Cuándo os pasan cosas así no sentís que la vida es maravillosa? ¿Cuándo os levantáis y tenéis n mensaje de una persona increíble no te sale una sonrisa tonta que no puedes quitar? Pues ahí estaba yo, con el móvil en la mano, leyendo el mensaje de una persona increíble, diciéndome a mi misma que no siguiera así que me iba a enamorar hasta las trancas y después yo me quedaría aquí y él se iría lejos, demasiado lejos. Era increíble como en cuestión de segundos me había cambiado la cara solo de pensar que él se iba a ir. Mire el móvil y me decidí a contestarle. Me quite una foto con una cara graciosa y se la mande añadiéndole:
“Ahí tienes a la más guapa del mundo. Buenos días a ti también, feo”
Me metí en la ducha para despejarme de mis propios pensamientos. Sentía como corría el agua por mi cuerpo mientras me dejaba quieta debajo del grifo, podría quedarme ahí toda una vida, pero está claro que las cosas buenas no duran para siempre. También se dice eso de “Cuando lo bueno acaba es porque va a venir algo aún mejor” y yo me preguntaba, si eso era verdad, ¿Que vendría después de Pablo? ¿Alguien mejor? Lo dudo.
Salgo de la ducha y me visto poniéndome unos shorts, una camiseta bastante sencilla y unas sandalias. Me miro el pelo y pienso que hoy hace demasiado calor como para dejarlo suelto y decido hacerme un moño. Ya lista bajo para comer mientras escucho a mis padres regañándome por haberme despertado tan tarde y que no se qué. Es verano, ¿Qué esperaban? Pero aún así, les digo que intentaré despertarme antes y termino de comer.
Me siento en el sofá, miro una película de esas que echan los sábados por la tarde en la televisión y escucho a mis padres avisándome de que se van dar un paseo.
Din, don.
Me sobresalto y voy lentamente a abrir la puerta. ¿Quién puede ser? Igual mis padres se han olvidado algo. Termino abriendo, una felicidad inunda todo mi ser, una enorme sonrisa ocupa mi cara y me tiró prácticamente encima de él abrazándole.
-¡Dani! Pero, ¿Cuándo has venido? ¿Cómo no me avisaste? Qué bien que estés aquí en serio. Tienes que enseñarme fotos, y tengo que contarte cosas, te eche de menos-cada vez le abrazo más fuerte como pidiéndole que no se vuelva a ir y él se ríe mientras me devuelve el abrazo.
-Tranquila, respira-ríe-No te avise de que venía hoy para darte una sorpresa.
-Pasa anda.
Entramos en casa y nos sentamos ambos en el sofá. Él cuenta todo lo que le pasó en sus vacaciones, mientras de vez en cuando me dice lo mucho que me echo de menos y yo le miraba sonriente diciéndole que menos mal que había vuelto.
-Ahora me dices que te pasó.
-Es una larga historia.
-Tengo tiempo, sabes que para ti siempre estoy.
Le miro sonriente y le vuelvo a dar un abrazo.
-He conocido a alguien Dani.
Dani sonríe ansioso por saber de quién se trata y le empiezo a contar todo sobre Pablo. Pero me mira no muy convencido  cuando sabe que se marchará.
-Ale, sabes que quiero lo mejor para ti, ¿verdad?
-Sí.
-¿Y no crees que es arriesgado que te enamores de él? Se acabará marchando…
-Ya lo sé, eso es lo malo Dani… no se qué hacer. Pero es que ahora no me puedo alejar de él sin más.
-Bueno-suspira y mira a la nada como pensando que decir y luego me mira de nuevo- Pase lo que pase yo estaré aquí cuando me necesites, ¿lo sabes no?
-¿Y tú sabes que eres el mejor?
-Algo me habías dicho.
Ambos reímos y me tiró encima de él arrepintiéndome cuando este me tira del sofá. Y así me paso la tarde, con mi mejor amigo de la infancia, haciendo el tonto como cuando teníamos ocho años.
(…)
-Venga Alejandra, acaba ya que tenemos que marchar.
-¡Voy!
Me miro por última vez al espejo, la trenza está bien hecha, el vestido esta perfecto, me puse pendientes, collar, pulseras… todo bien. Sonrío y bajo corriendo las escaleras para llegar junto mis padres que esperan ya en la puerta.
-Ni que nos fuéramos de boda.
-No es para tanto-digo algo avergonzada.
Cierran la puerta y nos vamos andando a casa de los García aprovechando que no queda muy lejos. Llegamos y tras abrirnos la puerta nos sentamos todos a cenar. Mis padres hablaban con ellos de diversos temas mientras Pablo y yo solo hablábamos si nos preguntaban algo. De vez en cuando le miraba y él me dedicaba una de sus preciosas sonrisas.
-Bueno, traeré el postre.
La señora García se levanta y mi madre detrás ofreciéndole su ayuda. Siento mi móvil avisándome de un mensaje y lo miro.
“Estás muy guapa”
Miro para Pablo riendo algo roja y le contesto.
“Lo soy siempre, no creas que me puse así por ti”
El me mira riendo y yo le saco la lengua disimuladamente. El niega con la cabeza y me vuelve a contestar.
“Debo admitir que tienes razón. Aún así no te lo creas mucho”
“Descuida”
Guardo el móvil y mi madre se sienta acompañada de Melisa.
(…)
Veo como mis padres están con los García en el sofá riendo y bebiendo. Pablo se acerca a mí y me dice “Vamos afuera” muy bajito, pero lo suficiente para poder oírlo. Nos levantamos y vamos al jardín donde nos sentamos en unas hamacas. Estamos en silencio hasta que Pablo me mira fijamente y empieza a hablar.
-Dentro de poco me iré.
-Lo sé.
-¿Qué harás sin mi?-Dice con una sonrisa algo fingida.
-Supongo que lo mismo que hacía antes de conocerte.
¿Una respuesta algo borde? Lo sé. ¿Pero es que qué iba a contestar? Hiciese lo que hiciese él se iría y yo me quedaría aquí.
-Te voy echar de menos-dijo mirando para el suelo y quitando todo rastro de sonrisa en su cara.
-Yo también-algo esperanzador se encendió en su cara de repente-De hecho-hice una pausa para tragar saliva y pensarme bien si haría bien en decirlo-No sé que voy a hacer ahora sin ti.
Sentí como un par de lágrimas luchaban por salir de mis ojos haciendo una carrera, pero las evite. Él se sentó en la misma hamaca que yo quedando cerca de mí y me rodeo con sus brazos haciéndome sentir protegida. Entonces me miro a los ojos, se iba acercando lentamente pero yo giré la cara mirando para cualquier punto que no fuese el.
-No-dije arrepintiéndome de a ver evitado aquel beso.

sábado, 18 de agosto de 2012

Capitulo 3.


Las 9:30. Demasiado pronto para comer. Desayuno algo y salgo a dar un paseo con mi perro para despejarme antes de comer. Paso por delante de una casa que esta unas calles más lejos de la mía, conozco a los dueños de esa casa, los señores García, cuando era pequeña cuidaban de mí si mis padres iban a trabajar. Pienso en darles una visita pero algo me detiene, escucho sus voces en el jardín, y la voz de su hijo de seis años, pero escucho otra voz, una voz tierna que conozco. Me pongo de puntillas y miro por encima del no muy alto muro de la casa evitando que alguien me vea. Veo a la señora García sentada en una silla y a su hijo sentado en suelo mientras juega con Pablo. Esa voz era la de Pablo, me acabo de enterar de que es el sobrino de los García. El pequeño se tira encima de Pablo y juegas a pelarse mientras ríe. La señora García dice algo y atiendo a la conversación.
-Pablo, se te dan bien los niños-mira hacia ellos sonriente-A ver cuando encuentras a una chica para tenerlos.
-Aún tengo diecisiete años, tengo tiempo-ríe-Aún así hay una chica, pero vive demasiado lejos, ósea, cuando me vaya a Inglaterra es imposible.
-¿Si? ¿Y de quien se trata?
Afino más el oído para intentar escuchar pero de repente lo que escucho es un ruido a mi lado. Dejo de mirar por el muro y veo salir de la casa al señor García.
-Hola Ale.
-Hola Ezequiel.
-¿Qué haces por aquí?
-Nada, dando un paseo.
-Yo iba a irme pero, está dentro Melisa con Luis y nuestro sobrino Pablo-me mira como si pensara que no lo conozco, y realmente él no lo sabe-El vino de Inglaterra, marcha dentro de poco.
-Algo había oído.
-Si quieres pasar a saludarles.
-Mejor en otro momento, ahora tengo algo de prisa, pero gracias de verdad.
-Bueno no pasa nada, sabes que aquí puedes venir siempre que quieras.
-Claro-sonrío-bueno, me voy ya.
-Vale, espero verte pronto, y saluda a tus padres.
-Seguro que me verás. Chau.
Sigo paseando a mi perro, algo intrigada por no saber quien le gusta a Pablo. Dijo que cuando marchase a Inglaterra se acababa, que vivía lejos. ¿Y si era yo? No, claro que no. ¿Cómo iba a ser yo? Que tonterías. Pero siento algo, un cosquilleo, como nervios al pensar que quizás sea yo, ¿Serán mariposas? No, fijo que es que tengo hambre y ya estoy mezclando sentimientos. Llego a casa y espero hasta que nos sentamos los tres a comer.
-Hoy me encontré al señor García.
-¿Y no te dijo nada de la cena?
-¿Qué cena?
-Esta su sobrino Pablo de Inglaterra aquí, nos invitaron a cenar el sábado en su casa.
-¿Mañana ya?
-Sí -hizo una pausa para masticar-Les dije que iríamos.
-Vale, por mi bien.
Por mi bien, para que mentir, me hacia una ilusión tremenda pero a la vez tenía algo de vergüenza.
(…)
-Bueno, ¿Que vamos a hacer hoy?
-No lo sé. Te dejo escoger a donde quieres ir.
Empezamos a andar sin ninguna dirección ya que no había traído su moto. Entonces al llegar a una gran plaza donde había bastante gente se paró y me miro extrañado.
-¿A dónde vamos?
-No sé, yo te estoy siguiendo.
-¿Enserio?-empezó a reírse con una de sus preciosas sonrisas y achinando algo los ojos, hasta que me volvió a mirar sin quitar una leve sonrisa de su cara-Yo te estaba siguiendo a ti.
Entonces me empecé a reír yo también haciendo que él también se riera de nuevo. Quien nos viera pensaría que somos tontos o algo.
-Venga, no nos confundimos tanto, hay una heladería ahí-señaló una pequeña caseta a un lado de la plaza de color chillón donde hacían unos helados riquísimos-Te invito a un helado.
Nos vamos acercando al puesto y pedimos un helado cada uno. Salgo y busco una mesa libre para poder comer nuestro helado y al poco sale Pablo con los helados en las manos. Empezamos a hablar de todo un poco, de que si discute mucho son sus padres, de que se marchaba dentro de dos semanas y de que a él le gustaría quedarse aquí a vivir con sus tíos. Y después de eso pensé que en tres días este chico me dio una confianza increíble que me costaría ganar con cualquier otra persona. Y deseaba que se pudiera quedar, pero sabía que eso era imposible.
-¿En qué piensas?-Le miro y ahí está, con una estupenda sonrisa en la cara.
-No, en nada-le devuelvo la sonrisa.
-Por cierto, ¿Cuándo me darás tu número?
-Mmm, ¿crees que lo mereces?
-Claro, te salve la vida, te compre flores, te invite a un helado y te dije que eres preciosa, ¿Qué me queda para conseguirlo?
-No me dijiste que soy preciosa
-Pero lo pienso.
Siento como me pongo roja e intento taparme con el pelo mientras tomo otro poco de helado.
-Creo que no lo mereces aún.
Pone cara de pena y yo me rio al verle. Luego miro el helado y le vuelvo a mirar a él, que aún sigue con cara de que no rompió un plato en su vida. Mancho el dedo en helado y se lo pasó por la nariz marchándosela toda. Pone cara de sorprendido e intenta hacer lo mismo pero escapo corriendo. Siento que levanta, corre detrás de mí y empiezo a correr más rápido. De repente me paró en seco y le miro.
-¡No pagaste lo helados!
-Es verdad-se echa las manos a la cabeza y pone cara de sorprendido. Entonces veo como la dependiente de la heladería sale y se lo digo-¡Corre!
Empieza a correr y me asusto, no pagó lo helados, la dependienta nos vio ¿Y se echa correr? ¿Pero este chico de donde salió? Pienso en ir a pagar yo, pero casi no cogí dinero y no me daba para todo, entonces corro detrás de él. No sé porque, pero lo hago, y siento ganas de matarle por lo que acaba de hacer. Nos alejamos de la plaza y llegamos a un parque donde solo hay bancos, arboles y fuentes. Allí no suele haber nadie, solo parejas que buscan intimidad y gente que no sabe donde pasear a su perro. La mayoría de la gente que pisa ese parque es para ir a las pistas de skate que había a unos metros de allí. Pablo se para jadeante y se sienta en uno de los bancos, yo me pongo de pie delante de el apoyando las manos en mis rodillas para intentar coger aire.
-¡Eres imbécil!-Él se ríe costoso por el cansancio y yo me cabreo-En serio, estás loco, yo no quiero volver a ir contigo a ningún lado-Empiezo a andar alejándome de él.
-Espera-sigo andando sin mirar atrás hasta que siento como me coge de un brazo- Espera tonta.
-¿Qué?-le miró furiosa y él vuelve a reír.
-Que si que pagué los helado antes de llevarlos a la mesa, ¡era una broma!
-¡Yo te mato! ¿Para eso corrí y me asuste tanto? ¡Es que te odio!
Empiezo a pegarle en los brazos con la poca fuerza que tengo mientras se ríe y me coge las manos.
-Enserio no puedo creer que pensaras que era verdad.
-Pues sí que lo pensé, ¡y me asuste! Pensaba ¿Y si va la policía a mis casa qué?
-Mima, tu sí que estás loca-se ríe mientras que yo le vuelvo a mirar seria-Venga Ale, yo nunca haría nada que te pudiera hacer mal a ti.
Pone una cara tierna y le miro dándole a entender que no le creo cuando en realidad me están dando ganas de abalánzame sobre él y abrazarle.
-Te lo prometo-sonríe-Vamos anda-me pone la mano sobre mis hombros apretándome junto a él y siguió andando haciendo que yo también anduviera-¿Tú sabías que mañana va a venir una chica muy fea a cenar a mi casa?
-No, pero que casualidad, yo ayer me enteré de que voy ir a cenar a casa de un chico muy feo.
-Aún así yo quiero que venga.
-Aún así yo quiero ir.
Nos reímos y me mira fijamente.
-Ojalá te pudieras venir conmigo para Inglaterra.
(…)
Llegamos enfrente de mi casa y me acuerdo de algo.
-Déjame tu móvil.
-¿Para?
-Fíate de mí.
Dudando, saca su móvil del bolsillo de su pantalón y me lo da. Anoto mi número poniéndole de nombre “La más guapa del mundo”. Me río y se lo doy.
-¿Qué hiciste?
-Nada-me encojo de hombros sonriente.
El niega con la cabeza, se acerca y me rodea con sus musculosos brazos dándome un beso en la frente.
-Venga, duerme bien princesa.
-Lo mismo digo príncipe.
El se ríe y se va andando mientras veo como se aleja.

Capitulo 2.


Hoy tenía ganas de todo menos de levantarme, si no fuera porque me llamó Daniela para quedar ni me abría levantado, pero quedaba poco para que empezaran las clases y no era plan de quedarme en casa.
-Mamá, voy a quedar con Daniela.
-Vale, ve con cuidado y vuelve pronto, que no te pase lo de ayer.
-Descuida.
Cojo lo necesario y salgo de casa tras despedirme de mis padres. Cierro la puerta y me sobresalto al ver que hay alguien enfrente de casa.
-¿Qué haces aquí?
-Saber si estás bien o si tienes algún trauma después de ayer.
-No eres una hermosura, pero tampoco tan feo como para causarme traumas.
-Ja ja ja ¿te levantaste graciosa hoy?
-Puede ser.
-¿Ibas a algún lado?
-Por desgracia sí.
-¿Por desgracia?
-Quede con mi mejor amiga.
-¿Y desde cuando eso es malo?
-Desde que se lleva a su novio siempre y yo voy de condón.
Hago una mueca y él se ríe.
-¿Y tu novio?
-¿Cuál de los cien?-El se ríe más fuerte y se pone el casco-Eso es que no tengo.
-Lo entendí-me da el casco que me diera la noche pasada-Sube anda.
-¿Para?
-Que te llevo, así le presentas a tu amiga al chico del que estarás enamora.
Esta vez soy yo la que se ríe con una carcajada irónica.
-Claro que si, tú sueña.
Me pongo el casco y acabo subiendo a la moto. El arranca vacilante, me agarro con fuerza y tras indicarle donde habíamos quedado, llegamos en unos minutos.
Veo a Daniela acercarse con Víctor a lo lejos, pero se para al llegar cerca de nosotros.
-¿Tienes algo que contarme?
-No, nada.
Me da un abrazo y dos besos mientras mira extrañada a Pablo, luego me vuelve a mirar a mí con una expresión de esas que lo dicen todo y que en este caso dice “Cuéntame que está pasando”.
-Bueno, ya que mi querida amiga no me presenta, yo soy Pablo y le salve la vida a Alejandra.
Pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza. Daniela sonríe amable pero a la vez dudosa, Pablo clava en mí una mirada burlona. Calmo a Daniela con un “ya te contaré” y vamos dando un paseo mientras hablamos.
(…)
Cuando oscurece Daniela se va con Víctor dejándome sola con Pablo.
-Bueno, ¿A dónde quieres ir?
-A casa.
-Venga anda, que hoy te llevo yo, no te pasará nada malo.
-No sé si fiarme-sonrío.
-No soy tan malo, enserio.
Dicho esto se acerco a un señor que siempre está en el parque vendiendo flores artificiales, pulseras de cuero y cosas por el estilo.
-¿Me da una flor para la fea esta?
-¿De qué color?
-¿Cuál es tu color favorito?-Dice mirándome.
-Violeta.
-Pues me la da azul-dice dirigiéndose otra vez hacia el señor que se ríe.
-Tienes que ser amable con tu novia chaval.
-Total ella poco me quiere-dice riéndose mientras me mira.
-Toma-le dice dándole una flor azul y otra violeta-la violeta te la regalo.
-Gracias.
Y nos vamos alejando del señor a paso lento.
-Toma anda-dice dándome ambas flores-para que veas que yo si quiero soy la persona más encantadora del mundo.
No puedo evitar que se me salga una sonrisa que intento parar cuando me doy cuenta de que él me mira. Vamos andando hacia su moto y repetimos el mismo trayecto que hicimos horas antes hasta dejarme en mi casa. Bajo de la moto y le doy el casco.
-¿Tengo tu permiso para venir a buscarte mañana?
-Sí, tienes mi permiso-sonrío.
El sonríe victorioso y arranca la moto marchándose a bastante velocidad. Subo a mi habitación, dejo las flores en la mesilla de noche para ponerme el pijama e intento dormir pensando que realmente Pablo no es tan mala persona. Suena mi móvil avisándome de un mensaje, lo leo.
“Hey idiota, esta semana vuelvo de mis vacaciones ¿Me has echado de menos? Tengo ganas de verte, jaja Te quiero.”
Sonrío y pienso en Dani, mi mejor amigo, con el rollo de Pablo casi me olvido de él. Le contesto.
“Hey tonto, pues si que te eche MUCHISIMO de menos. Cuando vuelvas hay cosas que contar. Te quiero más.”
Dejo el móvil en la mesilla junto con las flores y esta vez, me quedo profundamente dormida.

Capitulo 1.


Todo comenzó una noche fría de invierno. Caminaba por un callejón oscuro, no veía con claridad dado que las luces del callejón estaban fundidas, no sabía cuando tenían pensado cambiarlas, por la noche ese lugar daba miedo. Tenía el presentimiento de que alguien me seguía, de que me observaban. Yo caminaba más deprisa, oía a alguien respirar y no podía ver nada, cada vez aceleraba más el paso, un hombre bastante extraño apareció delante. Paré bruscamente y retrocedí tres pasos antes de darme la vuelta y salir corriendo, pero no pude. El hombre me agarró y me empezó a gritar.
-¡Suéltame!
-Dame lo que lleves encima.
-¡Que no tengo nada!
-¿A no?
No tenía escapatoria, no sabía hacia dónde ir, el hombre me agarraba con tanta fuerza que no podía soltarme, cada vez hacia más frío y lamentaba haber salido aquella noche. Cerré los ojos muy fuerte y deseé con todas mis fuerzas que cuando abriera los ojos aquel hombre desapareciera. Levantó el puño con la intención de darme pero alguien le agarró a él.
-Déjala ya
-¿Qué crees que haces?
Miraba como empezaron a discutir y entonces él que minutos antes me había ayudado le dio un empujón al hombre. Se acerco a mí y me ayudo a levantarme.
-Ven anda
Caminaba tímida detrás de él, no sabía por qué le hacía caso, pero prefería estar con él antes que quedar en aquel callejón. Le miraba para ver si le reconocía pero no me sonaba de nada. Era joven, el pelo castaño claro y unos ojos marrones con una veta verdosa. Tras unos minutos caminando se paró en una plaza al lado de una moto.
-¿Te llevo a casa? ¿O eres capaz de ir caminando sin meterte en ningún lio?
-Oye que mi culpa no fue, ese callejón me llevaba a mi casa, paso por ahí todos los días.
-Vale, vale. Solo preguntaba-Sonrió y cogió un casco dispuesto a ponérselo- ¿Dónde vives? - Preguntó después de un largo silencio
-En mi casa.
-Vale... Ahora enserio ¿Por qué calle?
-Abolla, unas calles más allá del callejón.
-Vale, sube-Me dio otro casco y lo miré como si me diera algo que nunca había visto jamás, la verdad no le conocía de nada. Él pareció leerme el pensamiento-Si prefieres ir andando vete, no te obligo a subir.
Mire el reloj y ya eran las doce, si iba andando llegaría aún más tarde y tendría que aguantar el enfado de mis padres. Además, si me había ayudado antes supongo que podría confiar en el una vez más. Me puse el casco y subí detrás de él agarrándome como podía. Arrancó la moto y en unos minutos ya estábamos enfrente de mi casa.
-Bueno, gracias…
-Pablo, y de nada-sonrió.
Me iba a dar la vuelta pero le miré una vez más.
-No vives por aquí, ¿verdad?
-No, solo estoy pasando unos días en casa de mis tíos, en unas semanas me vuelvo a Inglaterra.
-¿Eres de Inglaterra?
-Vivo en Inglaterra, ser sí que soy de aquí.
-Que guay… Bueno, gracias otra vez, será mejor que entre ya.
-Espera, tú no me has dicho cómo te llamas.
-Alejandra.
-Pues encantado, y que sepas que me debes una-hizo un gesto burlón con la cara-te salve la vida.
Negué con la cabeza y entré en casa dispuesta a intentar calmar de algún modo a mis padres explicándoles lo que me pasó y así librarme de la bronca por llegar tarde.