sábado, 18 de agosto de 2012

Capitulo 2.


Hoy tenía ganas de todo menos de levantarme, si no fuera porque me llamó Daniela para quedar ni me abría levantado, pero quedaba poco para que empezaran las clases y no era plan de quedarme en casa.
-Mamá, voy a quedar con Daniela.
-Vale, ve con cuidado y vuelve pronto, que no te pase lo de ayer.
-Descuida.
Cojo lo necesario y salgo de casa tras despedirme de mis padres. Cierro la puerta y me sobresalto al ver que hay alguien enfrente de casa.
-¿Qué haces aquí?
-Saber si estás bien o si tienes algún trauma después de ayer.
-No eres una hermosura, pero tampoco tan feo como para causarme traumas.
-Ja ja ja ¿te levantaste graciosa hoy?
-Puede ser.
-¿Ibas a algún lado?
-Por desgracia sí.
-¿Por desgracia?
-Quede con mi mejor amiga.
-¿Y desde cuando eso es malo?
-Desde que se lleva a su novio siempre y yo voy de condón.
Hago una mueca y él se ríe.
-¿Y tu novio?
-¿Cuál de los cien?-El se ríe más fuerte y se pone el casco-Eso es que no tengo.
-Lo entendí-me da el casco que me diera la noche pasada-Sube anda.
-¿Para?
-Que te llevo, así le presentas a tu amiga al chico del que estarás enamora.
Esta vez soy yo la que se ríe con una carcajada irónica.
-Claro que si, tú sueña.
Me pongo el casco y acabo subiendo a la moto. El arranca vacilante, me agarro con fuerza y tras indicarle donde habíamos quedado, llegamos en unos minutos.
Veo a Daniela acercarse con Víctor a lo lejos, pero se para al llegar cerca de nosotros.
-¿Tienes algo que contarme?
-No, nada.
Me da un abrazo y dos besos mientras mira extrañada a Pablo, luego me vuelve a mirar a mí con una expresión de esas que lo dicen todo y que en este caso dice “Cuéntame que está pasando”.
-Bueno, ya que mi querida amiga no me presenta, yo soy Pablo y le salve la vida a Alejandra.
Pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza. Daniela sonríe amable pero a la vez dudosa, Pablo clava en mí una mirada burlona. Calmo a Daniela con un “ya te contaré” y vamos dando un paseo mientras hablamos.
(…)
Cuando oscurece Daniela se va con Víctor dejándome sola con Pablo.
-Bueno, ¿A dónde quieres ir?
-A casa.
-Venga anda, que hoy te llevo yo, no te pasará nada malo.
-No sé si fiarme-sonrío.
-No soy tan malo, enserio.
Dicho esto se acerco a un señor que siempre está en el parque vendiendo flores artificiales, pulseras de cuero y cosas por el estilo.
-¿Me da una flor para la fea esta?
-¿De qué color?
-¿Cuál es tu color favorito?-Dice mirándome.
-Violeta.
-Pues me la da azul-dice dirigiéndose otra vez hacia el señor que se ríe.
-Tienes que ser amable con tu novia chaval.
-Total ella poco me quiere-dice riéndose mientras me mira.
-Toma-le dice dándole una flor azul y otra violeta-la violeta te la regalo.
-Gracias.
Y nos vamos alejando del señor a paso lento.
-Toma anda-dice dándome ambas flores-para que veas que yo si quiero soy la persona más encantadora del mundo.
No puedo evitar que se me salga una sonrisa que intento parar cuando me doy cuenta de que él me mira. Vamos andando hacia su moto y repetimos el mismo trayecto que hicimos horas antes hasta dejarme en mi casa. Bajo de la moto y le doy el casco.
-¿Tengo tu permiso para venir a buscarte mañana?
-Sí, tienes mi permiso-sonrío.
El sonríe victorioso y arranca la moto marchándose a bastante velocidad. Subo a mi habitación, dejo las flores en la mesilla de noche para ponerme el pijama e intento dormir pensando que realmente Pablo no es tan mala persona. Suena mi móvil avisándome de un mensaje, lo leo.
“Hey idiota, esta semana vuelvo de mis vacaciones ¿Me has echado de menos? Tengo ganas de verte, jaja Te quiero.”
Sonrío y pienso en Dani, mi mejor amigo, con el rollo de Pablo casi me olvido de él. Le contesto.
“Hey tonto, pues si que te eche MUCHISIMO de menos. Cuando vuelvas hay cosas que contar. Te quiero más.”
Dejo el móvil en la mesilla junto con las flores y esta vez, me quedo profundamente dormida.

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